Acabamos de volver de las vacaciones, la casa esta invadida por maletas y poco a poco vamos colocando las prendas en su sitio.

Me doy cuenta que mi hija de 2 años ha cogido un taburete pequeño, se sube a él y quiere alcanzar una tira de tela que tengo en la pared para colgar los pendientes. Entonces yo le digo; ‘no cariño, culo culo’. Nunca la hemos pegado, ni tan siquiera un azote de esos que dicen que no duelen, es más bien una broma que tenemos entre nosotros para indicar que esta haciendo algo que no debe, si hay que ponerse serios nos dirigimos a ella de otra forma. Pero ella cambio el semblante alegre que tenía, pensó unos segundos y entonces muy seria, me dijo; ‘culo culo tú, mamá’. ¡Realmente estaba enfadada conmigo! Entonces me acerqué a ella y vi que tenía en la mano un pendiente mio, entendí que lo que quería era colaborar ordenando cosas y por eso había cogido el taburete, lo había traído del salón, se había subido en él y ahora intentaba colocar el pendiente de mamá en su sitio pero no llegaba porque aún estaba muy alto… ¡Me sentí fatal de ser una mal pensada!! Entonces le pregunté si lo que quería era colocar el pendiente en su sitio y me dijo que si. La cogí en brazos, lo colocamos juntas y le dí las gracias por su iniciativa.

Pero lo que más agradezco son sus grandes lecciones de inocencia, de colaboración, de perdón, de alegría, y por supuesto de fuerza y PODER, porque ella sabía que estaba haciendo algo bien y me lo hizo saber rotundamente.

Muchas veces los adultos pensamos que los niños actuan a mala fé, que son unos trastos o unos mal criados cuando en realidad lo que pasa es que no prestamos atención a sus intenciones ni nos ponemos en su lugar. Los niños, como los adultos, merecen que se les trate con respeto. Y los adultos, ya solo por ser adultos y tener más experiencia estamos en la obligación de darles ese respeto. Ya no me hace gracia esa frase de ‘culo, culo…’ aunque sea de broma, eso el inconsciente no lo entiende.

Y este texto,  que tenía escrito hace un tiempo resulta que me sirve para comentar que el día 19 de enero estuve en las Jornadas de Crianza Consciente organizadas por Identia, en las cuales pudimos disfrutar de la presencia de Rosa Jové. Fué un auténtico placer escucharla en directo al igual que fué un placer para mi leer ‘Dormir sin lágrimas’ hace unos años. Recomendaría este libro a todo aquel que sea padre o que lo vaya a ser porque explica de forma muy didáctica y a la vez sencilla los patrones de sueño en bebés y como van evolucionando a lo largo de la vida. A mi me tranquilizó y me hizo sentir realmente bien leer un libro tan cercano y que hace propuestas tan tiernas y suaves para aplicar con los bebés.