He recibido este mail de un cliente y la verdad que me siento enormente agradecida por sus palabras. Ahora lo comparto contigo, querido lector:

«Desde hace bastantes años he padecido una situación de baja energia cuando va a ser mi cumpleaños, es decir, en mayor o menor intensidad dependiendo del momento, una depresión.

En cada ocasión intento modificar alguna de las pautas que me llevan a ello, mejorando algunos aspectos, pero sin que el resultado negativo desaparezca.

Lo cierto es que una semana antes comienzo a sentirme confusa, vulnerable, necesitada de cariño extremo. Mi comportamiento hacia los demás se torna arisco y destemplado, con lo que el efecto producido es el de alejamiento de las personas queridas de mi entorno, en especial mi pareja, sintiendome sola y abandonada.  Despues de varios días de inmensa tristeza, luchando en cada momento para no llorar, me armo de dureza y me aislo de los sentimientos considerandome válida para vivir mi vida sin nadie, con lo que se añade una capa más a mi coraza.

Este año con suficiente antelación pedí cita con mi terapeuta para tener una sesión de EFT para solucionar esta depresión que, una vez pasado el día del cumpleaños, se evaporaba.  Quedó fijada la fecha para 4 días antes del evento.

El día anterior sentí un crujido en mis vertebras dorsales y me quedé totalmente inmovil, los brazos se me dormían, no podía ni siquiera girar el cuello. Estar de pie y tumbada eran las únicas posiciones que se me permitía, sentada imposible.  Intenté anular la sesión a lo que mi terapeuta contestó que debía considerar la posibilidad de hacer un trabajo al menos que mejorara los dolores que sufría.

Empezamos con ello, conscientemente pensaba que no podría aguantar en la silla y me tendría que retirar, sin embargo ya desde la primera rueda empecé a bostezar y a sentir un gran relajamiento.  Con los movimientos y las afirmaciones que hice se me olvidó el dolor de espalda.

Siendo la mejora tan rápida y clara empezamos a trabajar sobre el origen de mis sensaciones en los cumpleaños.  Enseguida se asociaron con una gran traición sufrida hace más de 20 años y los sentimientos que afloraron iban unidos a  confusión, humillación y rabia.

Seguiamos trabajando y limpiando aquello y la respiración se me normalizó, volví a sentirme bien, Elda me pidió que mirara hacia mi interior pues ella notaba una gran presión en el pecho.  La imagen de mi abuela apareció ante mí y sentí una gran tristeza, no pude hablar y contarlo, solo sollozaba y lloraba con fuerza.  Si, realmente era muy triste, mi abuela había muerto el día de mi cumpleaños y me sentía culpable por no haber llegado a hablar con ella mientras estuvo consciente.  Cuando llegué ella estaba en coma y murió unos minutos despues de que yo saliera de la UCI donde estaba ingresada.

A partir de entonces sentí que se movía  mucha energía liberadora y me llenaba una sensación de paz.  El trabajo estaba hecho. Al día siguiente no tuve ningún dolor y pasé el tiempo libre disfrutando de la creatividad en la cocina.

Estoy muy agradecida al apoyo recibido por parte de Elda, a su confianza en el proceso y a la gran sensibilidad que demuestra en todos sus trabajos, que unidos a la potente herramienta de EFT produce unos resultados increiblemente rápidos y que perduran en el tiempo.

Muchas gracias, un gran abrazo y besos.»